Monday, January 23, 2006

Castro convoca movilización masiva contra oficina intereses EEUU



LA HABANA (EFE) - El presidente de Cuba, Fidel Castro, convocó hoy una movilización masiva para el próximo martes, día 24, frente a la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA) en respuesta a las "provocaciones" de Washington.
La movilización coincide con la fecha en que está previsto que el Gobierno estadounidense se pronuncie sobre la situación del anticastrista y ex agente de la Agencia Central de Información de EEUU (CIA) Luis Posada Carriles, acusado por La Habana de múltiples actos terroristas.

El 24 de enero, "cuando el estatus del feroz terrorista (Posada Carriles) será revisado, el pueblo de la capital marchará temprano, con toda su impresionante masa revolucionaria, disciplina y unidad frente a la Oficina de Intereses del Gobierno fraudulento y bastardo de Bush, que constituye hoy la peor amenaza para la paz del mundo", dijo Castro en una intervención en la televisión local.

Justo en el clavo.

Castro lanzó duras descalificaciones contra el Gobierno de George W. Bush, a cuyos miembros llamó "mentirosos redomados, mentecatos, descarados", y contra el jefe de la Sección de Intereses de EEUU en La Habana, Michael Parmly, a quien se refirió como "idiota, bandido, tipejo y comebolas", entre otros insultos.

No se me hubiese ocurrido mejor descripción.

El líder cubano reaccionó así a la decisión de Washington de instalar en su sede diplomática en La Habana una pantalla gigante desde la que comenzó esta semana a emitir mensajes informativos y artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Un día después de la instalación de la pantalla, el Ministerio cubano de Relaciones Exteriores convocó a Parmly y le entregó una nota verbal de protesta en la que denunciaba el "carácter provocador" de la iniciativa y exigía el cese de las proyecciones.
También la Sección de Intereses de Cuba en Washington hizo llegar a las autoridades estadounidenses una nota verbal protestando por la instalación de las pantallas informativas, explicó Castro.
El presidente aseguró que el Gobierno de Bush se propone "violar abiertamente" el acuerdo migratorio bilateral, y "forzar una ruptura de los actuales vínculos diplomáticos mínimos con Cuba, las groseras provocaciones que se vienen haciendo desde su Oficina de Intereses en La Habana no tienen ni pueden tener otro propósito".
Además, dijo, Washington "busca pretextos para impedir" la venta de productos agrícolas a la isla, aprobada en diciembre de 2001.
La Habana, apuntó, tiene el propósito de cumplir sus compromisos con los agricultores de EEUU pero adoptará las "medidas adecuadas" para impedir que la posible "abrupta interrupción" del suministro de alimentos pueda afectar al pueblo cubano.
Las respuestas de Cuba frente "a las provocaciones del imperio serán absolutamente pacíficas, pero golpearemos con toda la fuerza de nuestra moral, y estaremos a la vez dispuestos a derramar hasta la última gota de sangre ante cualquier agresión bélica del imperio revuelto y brutal que nos amenaza", insistió Castro en su tercera aparición consecutiva en la televisión local.
"Saben muy bien que nosotros no somos los 'comemierdas' que ellos se imaginan. Ellos siempre pierden, pero bueno, buen entrenamiento, no se crean que van a hacer lo que les de la gana en este país", afirmó.
Castro acusó también a Bush de proteger a Posada Carriles, a quien calificó de "repugnante personaje" que fue "puesto en libertad por gestiones del actual presidente de los EEUU mediante indulto firmado por la ex presidenta de Panamá Mireya Moscoso", en 2004.
Agregó que, en vísperas de la fecha en que "Estados Unidos se prepara para liberar a Posada Carriles", se han producido "extraños sucesos" como la emisión del documental "Cita con la muerte" en Alemania, realizado, según dijo, con "pura factura CIA".
Además, acusó a Posada Carriles de haber mantenido "siempre estrechos vínculos con los órganos de inteligencia de EEUU", de haber sido financiado por gobiernos de ese país y de ser liberado por la CIA cuando se encontraba en prisión por el atentado contra un avión de Cubana de Aviación en 1976 en el que murieron 73 personas.
Durante su intervención, Castro ofreció atención oftalmológica gratuita para 150.000 estadounidenses pobres y el envío de un avión cubano a Florida para su traslado a la isla.

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